Hace, aproximadamente, 1 hora y 15 minutos que emprendimos viaje desde la capital, recorriendo 66 km. hasta adentrarnos en el corazón del Parque Natural de Cabo de Gata-NÃjar y llegar hasta la pequeña localidad costera de Las Negras.
Atrás quedó la villa aurÃfera de Rodalquilar y la inexcusable parada en el Mirador de las Amatistas.
Las primeras luces de la mañana nos animan a comenzar nuestro camino con destino a la que, quizá, sea la más inaccesible playa de la provincia, Cala de San Pedro. Pertrechados de mochila y protección solar, nos disponemos a andar hasta las afueras del pueblo, en dirección norte.
Cuando hayamos observado las últimas construcciones, cruzaremos el pequeño curso de la Rambla de Las Negras, comenzando, desde ese momento, a remontarla. Extensos cañaverales y escondidas huertas rodean el suave ascenso, hasta llegar a una bifurcación que tomaremos a la derecha.
Aparecen junto a nosotros, algunos cortijillos con sus huertos y pequeñas explotaciones ganaderas, proseguimos rambla arriba, hasta abandonar el curso principal y remontar la primera rambla que surge por nuestra derecha: la Rambla de las Aguillas, en un gran giro de 90 grados, hacia el nordeste. Podemos realizar el recorrido por el fondo de la rambla o ascender por una estrecha vereda que lo atraviesa, a su vez, por la derecha. Este pequeño camino, a unos 10 ó 15 metros del fondo de la rambla, permite obtener una singular visión de la misma y del gran cÃngulo montañoso que nos envuelve. Bajo nuestros pies surge un claro roquedo volcánico, caracterÃstico de todo el parque y claramente justificado por la proximidad del Cerro Negro.