El corazón de la provincia de AlmerÃa es uno de los más impresionantes municipios de Europa, el término en el que se encuentra el más famoso desierto europeo, el de Tabernas, los campos de los que se ha afirmado que son un "paisaje lunar" y los campos que han corrido el mundo de cine en cine bajo los cascos de los caballos del sheriff Garrett o las suelas de las botas de Indiana Jones.
El llano entre Sierra Filabres y Sierra Alhamilla que entusiasmó al espectacular Spielberg y al interiorista Antonioni es tierra vieja que ya tuvo núcleos de población en el NeolÃtico, aunque las investigaciones
nos hablan de una tierra tan distinta que parece, pensado desde ahora, un escenario tan de pelÃcula como las más de trescientas que se han rodado en sus páramos: aquellas tierras de la periferia de Los Millares estaban llenas de vacas, ciervos, jabalÃes, cabras montesas, unos caballos extraños de los que no hay rastro en otras zonas..., o sea, una riquÃsima fauna que nos trae a la imaginación un valle verde cargado de pastos que cuesta más imaginar que el mundo bÃblico, la Africa a la que llegaron los romanos o el far west americano.
Sin embargo, los datos que ya nos llegan de la historia nos hablan de aridez del paisaje y de escasez de lluvia: árida era ya la Tabernas en la que los árabes construyeron el castillo que habÃa sido residencia de Muhammed El Zagal y una mezquita; árida era ya la Tabernas tras la Reconquista que construyó y reconstruyó la iglesia y que reconstruyó el castillo en ruinas; y árida era la Tabernas de 1566 en la que los piratas berberiscos ocuparon el pueblo con el apoyo de la gran mayorÃa morisca (unos 600), la que, según fuentes, huyó hacia Africa acompañando a la morisca Leonor que estaba presa de la Inquisición y a la población cristiana (55 personas) cautiva, en una operación, como vemos, que parece el guión de una pelÃcula de aventuras.
Pero la gran pelÃcula de Tabernas fue el cine: unas trescientas pelÃculas, una pléyade de directores y de actores, el mundo de Roma, el de la Reconquista, el del Oeste, el de la Segunda Guerra Mundial o la de casi nuestros dÃas, cuando Tabernas, además de seguir siendo escenario para las cámaras (de cine de creación o publicitario), presenta una de las más famosas ofertas turÃsticas de AlmerÃa, los pueblos del Oeste que, sobre el recuerdo y los objetos heredados de las pelÃculas, permiten hoy ver parte de lo que fue el mundo del cine, aquella época dorada de una AlmerÃa que llenó sus calles de un cierto glamour hollywoodiense.
Sin embargo, Tabernas es algo más que los recuerdos, por mucho que sean tan brillantes como Orson Welles, Fernando Rey, Raquel Welch, Claudia Cardinale o Harrison Ford. Tabernas es un pueblo bonito con algunos caserones de entre los más curiosos de la provincia; y un término en el que se sitúa uno de los principales centros de investigación cientÃfica españoles, la Plataforma Solar; y un término que espera su justo nombramiento como Parque Nacional, porque pocos paisajes hay tan bellos en Europa como el de estos carcavones que cubren a lo largo del dÃa, matiz a matiz, toda la gama de pardos y de grises que hay entre el blanco y el negro; que abren a quien deja el coche y echa a caminar rincones sorprendentes, uno de los cuales (justo en la zona de la división de la carretera) incomprensiblemente húmedo y verde; que albergan ya un embrión de parque temático del cine que habrÃa que consolidar; que son, tal vez, lo más personal que tiene esta provincia de AlmerÃa, tan personal en sà misma.