De las muchas distintas AlmerÃas que forman esta provincia tan variada en paisajes y vida, la comarca de los Vélez es, por asà decirlo, la "AlmerÃa más distinta". Basta, para darse cuenta de ello, acceder a Chirivel desde el Almanzora, cuando, la sequedad del suelo se advierte más parda de la que se va quedando atrás. Todo cambia cuando se llega a los Vélez.
Cambia el clima, que de mediterráneo pasa a ser continental. Cambia el paisaje, de tierra más parda y vegetación más intensa. Cambia el relieve, que es el de un amplio altiplano entre las sierras. Y cambia el paisaje urbano, porque se impone el elemento castellano.
Chirivel nos da ya la medida de ello. Es un pueblo sencillo, limpio, organizado, de fachadas con aberturas preparadas para el frÃo, con tejados, con un frondoso parque que nos dan, en efecto, la sensación de una AlmerÃa completamente distinta. Chirivel es almeriense y andaluza por su intensa cal, pero podrÃamos perfectamente encontrarla en las proximidades de cualquier sierra de las dos Castillas. Sus alrededores, históricamente ricos en cereales, su vegetación de álamos, sus árboles en general complementan esta visión.
Con algunos interesantes caserones señoriales, Chirivel es, sin embargo, un pueblo de arquitectura mucho más sencilla y humilde que los dos vecinos Vélez, como corresponde a un pueblo cuya historia tras la Reconquista fue la de un asentamiento de casas de labranza, aunque la vida del pueblo se remonta a la prehistoria y alcanza su primera gran presencia en época romana, cuando fue el punto más importante del norte de la provincia, el paso natural del levante hacia AndalucÃa.
En este pueblo no hay monumentos notables. La iglesia parroquial, del siglo pasado, no tiene un estilo definido como en tantos pueblos antiguos de la provincia, pero sà hace juego su airosa torre-campanario con la mayorÃa de las casas que la rodean, viejas casas de piedra y barro, de paredes encaladas.
A la orilla del pueblo, El Villar es un yacimiento romano de importancia, dividido por la actual carretera Granada-Murcia, por donde discurrió la calzada romana VÃa Augustea, de Cartagena a Cádiz; lugar en que muchos historiadores encuentran fundamento para creer estuvo Ad-Morum, importante poblado o estación de dicha vÃa comunicadora. Debió de ser un lujoso centro o conjunto de villas, por los restos artÃsticos que siempre se encontraron: capiteles recubiertos de pan de oro, restos de vajillas o de estatuas finÃsimas... El principal hallazgo fue en las excavaciones llevadas a cabo en 1985, en que apareció un Dionysos: cabeza ceñida de pámpanos y racimos de uva, adornos caracterÃsticos de esa deidad báquica, acompañado de una pantera, animal simbólico.